Las precipitaciones registradas durante las últimas semanas generaron complicaciones en distintos cultivos de Mendoza, principalmente en aquellos que se encuentran en plena recolección. El exceso de humedad provoca deterioro en la calidad de productos como la vid, el tomate y el melón, generando pérdidas para los productores.
Las condiciones climáticas actuales resultan poco favorables, ya que las lluvias se presentan en un momento poco adecuado del ciclo productivo. Mientras algunas actividades pueden verse beneficiadas, otras sufren consecuencias negativas que impactan en el rendimiento y en el estado de los productos.
A esta situación se suma un contexto económico desafiante. El incremento en el valor de insumos clave, como productos sanitarios y fertilizantes, complica la continuidad de muchas explotaciones. En varios casos, los productores reducen aplicaciones debido a los elevados costos.
En el sector vitivinícola, la situación es especialmente delicada. Los valores de la materia prima, combinados con los gastos de cosecha, generan dudas sobre la rentabilidad e incluso sobre la conveniencia de recolectar.
Por otro lado, el encarecimiento de los fertilizantes, influenciado por factores externos, suma incertidumbre de cara a las próximas etapas productivas.
Ante este panorama, el sector enfrenta un escenario complejo, donde las condiciones climáticas y económicas obligan a replantear estrategias y dificultan el desarrollo normal de la actividad.