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UNA NUEVA TECNOLOGÍA BUSCA ANTICIPARSE A LAS ENFERMEDADES DE LA VID

Una solución preventiva busca mejorar la respuesta de los viñedos

La sanidad de los viñedos comienza a incorporar nuevas herramientas orientadas a anticiparse a las enfermedades, en lugar de actuar únicamente cuando los patógenos ya están presentes. Bajo ese concepto, Corteva Biologicals presentó en Argentina Rezist, una tecnología registrada inicialmente para el cultivo de la vid que apunta a fortalecer los mecanismos naturales de defensa de la planta.

El producto funciona como un inductor de resistencia y está formulado con ácido salicílico, cobre, zinc y manganeso. Su objetivo es activar determinados mecanismos fisiológicos de la vid antes de que se produzca una situación de alta presión sanitaria, de modo que la planta llegue mejor preparada frente al eventual ataque de hongos u otros agentes que afectan su desarrollo.

El mecanismo se vincula con la denominada Resistencia Sistémica Adquirida, un proceso natural mediante el cual las plantas activan respuestas defensivas. El ácido salicílico actúa como una señal que puede desencadenar la expresión de genes relacionados con la defensa y otros procesos asociados a la respuesta frente a situaciones de estrés. Los micronutrientes presentes en la formulación también intervienen en diferentes procesos fisiológicos y antioxidantes.

La tecnología tiene un enfoque preventivo. La recomendación general es realizar la aplicación entre siete y diez días antes de los períodos en los que se espera una mayor susceptibilidad del cultivo, aunque la estrategia debe definirse de acuerdo con el estado fenológico de la vid, el monitoreo del lote, las condiciones climáticas y el nivel de presión de las enfermedades.

Rezist no está planteado como un reemplazo directo de los fungicidas. Su incorporación apunta a complementar las herramientas tradicionales dentro de un esquema de manejo integrado, en el que la prevención, el seguimiento sanitario y las prácticas de control continúan siendo factores centrales para proteger el viñedo.

La llegada de este tipo de soluciones adquiere especial relevancia para Mendoza, principal provincia vitivinícola del país, donde la prevención y el manejo sanitario resultan determinantes para sostener la productividad y la calidad de la uva. El INTA viene desarrollando distintas líneas de investigación para enfrentar enfermedades que afectan a la vid, desde el control biológico de patógenos hasta la identificación y saneamiento de plantas infectadas con virus.

Las enfermedades de la vid representan un desafío permanente para el sector. Entre otros problemas sanitarios se encuentran las patologías provocadas por hongos, las virosis y plagas como la Lobesia botrana. En este contexto, la tendencia apunta a combinar distintas herramientas, desde fungicidas y monitoreo hasta bioinsumos y nuevas tecnologías que permitan reducir riesgos y mejorar la capacidad de respuesta de los cultivos.

El lanzamiento comienza con la vid, aunque la empresa también trabaja para ampliar el registro de la tecnología a otros cultivos, entre ellos cítricos y pomáceas. En otros países de la región, como Chile, esta herramienta cuenta con antecedentes de utilización desde hace más de 15 años.

La aparición de tecnologías orientadas a preparar a las plantas antes de la llegada de una enfermedad refleja un cambio en la estrategia de protección de los cultivos. Para la vitivinicultura mendocina y argentina, el desafío será incorporar estas alternativas dentro de programas integrados, sin reemplazar el monitoreo ni las prácticas sanitarias tradicionales, pero sumando nuevas herramientas para anticiparse a los problemas que pueden afectar a los viñedos.

Publicado: 21-08-2026 21:25
Responsable/Autor: Mega Mendoza
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